Aprendizaje activo: neurociencia y marcos prácticos para su campus

Con una entrevista exclusiva en la Fundación Universitaria del Área Andina

Comprender la memoria en el aprendizaje y la retención

La memoria es algo impredecible. A veces basta con abrir la puerta del almacén que es nuestro cerebro para encontrar de inmediato lo que buscábamos, perfectamente ordenado justo donde lo dejamos. Otras veces, recuperar una lista de elementos, un número o el nombre de alguien puede convertirse en un proceso desesperantemente largo y difícil. Y en algunos casos, el intento fracasa: sencillamente, no recordamos.

Los docentes esperan que, cuando los alumnos estudian cosas nuevas, sean capaces de recordar lo importante más adelante, por ejemplo durante un examen. Para que eso ocurra, la información debe quedar almacenada en la memoria a largo plazo de los estudiantes, lo que plantea la siguiente pregunta: ¿cómo sucede eso?

De la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo

El esquema que aparece a continuación muestra que la información puede o no almacenarse en la memoria a largo plazo según cómo se procese en la memoria a corto plazo. Entonces, ¿cómo selecciona el cerebro qué información conservar? ¿Tomar apuntes y prestar atención en clase, es decir, procesar información en la memoria a corto plazo, garantiza que un alumno la recuerde al final de la lección? Lamentablemente, no.

From short-term to long-term memory

Del procesamiento sensorial a la memoria a largo plazo

Lo que un alumno aprende depende principalmente de si fue capaz de vincular la nueva información presente en su memoria a corto plazo con lo que ya sabía (sus conocimientos previos almacenados en la memoria a largo plazo). Este proceso de conexión entre la memoria de trabajo y la memoria a largo plazo, denominado aprendizaje activo, es lo que crea y consolida nuevos recuerdos en el cerebro.

Por tanto, si un alumno se limita a escuchar y observar en un entorno de aprendizaje, sin tener la oportunidad de procesar activamente la nueva información, es poco probable que esta quede registrada como nuevos recuerdos, independientemente de su nivel de interés o atención. ¿Por qué? Porque la mayor parte de su procesamiento cognitivo tiene lugar únicamente en la memoria a corto plazo, que se desvanece rápidamente.

Esto significa que, si los docentes no incorporan el aprendizaje activo en su práctica pedagógica, es difícil que los alumnos puedan aplicar conceptos y habilidades esenciales más allá del aula.

Términos clave

  • Aprendizaje activo: creación de un diálogo activo entre la memoria de trabajo y la memoria a largo plazo; dicho de otro modo, «pensar para aprender».
  • Memoria a largo plazo: la parte del sistema de memoria donde se almacena, gestiona y recupera la información procesada para su uso posterior.
  • Memoria a corto plazo: la parte del sistema de memoria donde se retienen brevemente (entre 5 y 20 segundos) pequeñas cantidades de información simple sobre las que se ha prestado atención, para procesarlas antes de que se pierdan.
  • Memoria de trabajo: entra en acción cuando se mantiene información en la memoria a corto plazo y se manipula de alguna manera.

Contenido extraído de «The Science of Learning — What Every Teacher Should Know», EdX https://www.edx.org