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Los 10 Neuromitos más famosos de Philippe Lacroix

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Los neuromitos son creencias erróneas sobre el funcionamiento del cerebro humano. Debido a las simplificaciones traídas por los medios, motivos políticos y comerciales, y la prisa de los investigadores por publicar resultados deslumbrantes, las personas aceptan una noción errónea, incompleta o preliminar como una revelación innovadora. Aunque la mayoría de estos mitos finalmente se refutan, generalmente se han enraizado en las mentes de las personas antes de que esto suceda. Compartiremos 10 de los neuromitos más famosos y sus fundamentos neurocientíficos afirmados falsamente.

Neuromito # 1: “Solo usamos el 10% de nuestro cerebro”

Este mito se refiere a la idea errónea de que solo usamos una fracción de nuestro cerebro, por lo tanto, no aprovechamos plenamente su potencial. Su origen sería la fuente de los primeros estudios del cerebro realizados en la década de 1930. El equipamiento para medir esta concepción, que no era lo suficientemente sensible en esa época, reveló algunas áreas del cerebro “silenciosa”, dando la impresión de que nuestro cerebro estaba siendo usado parcialmente. Otra tesis sugiere que la descripción del cerebro como la suma de las áreas altamente especializadas ha llevado a la gente a creer que solo una de estas áreas podría funcionar a la vez. Al parecer, Einstein afirmó que usaba solo el 10% de su cerebro.El diagnóstico cerebral por imágenes actual también podría contribuir a este mito, sugiriendo que sólo las regiones que muestran coloreadas funcionan, cuando en realidad, lo único que tienen es una actividad mayor que el resto del cerebro.

En realidad, las imágenes neuronales muestran que en un momento dado usamos una gran cantidad de áreas interconectadas de los dos hemisferios del cerebro. Usamos todo nuestro cerebro, incluso durante los periodos inactivos más básicos, e incluso durante nuestro sueño. Su potencial se está desarrollando a través de la plasticidad cerebral, refiriéndose a la capacidad del cerebro para cambiar a cualquier edad, para bien o para mal.

Neuromito # 2: “Somos de cerebro derecho o de cerebro izquierdo”

menudo nos dicen que las personas creativas tienen un “cerebro derecho”, mientras que las personas racionales están más centradas en el “cerebro izquierdo”. La idea de que usaríamos un hemisferio del cerebro más que el otro no se basa en nada. La prueba online que muestra a la bailarina rotativa para identificar este perfil imaginario en realidad muestra una propiedad completamente independiente del cerebro humano. Esto se llama la percepción biestable de un estímulo ambiguo. La escena visual de la bailarina puede dar lugar a dos interpretaciones (girando hacia un lado o hacia el otro). El cerebro empieza por elegir una percepción, antes de pasar a la otra después de un tiempo.

Esta creencia errónea se basa en el hecho de que existe una especialización hemisférica relativa, es decir, las dos mitades del cerebro no hacen exactamente lo mismo. Esta asimetría no tiene nada que ver con la personalidad. El hemisferio izquierdo, por ejemplo, alberga las principales funciones del habla (para los diestros). El hemisferio derecho está mejor equipado para la visión profunda. Sin embargo, la mayoría de las tareas que hacemos requieren una colaboración de ambos hemisferios. Están vinculados por una ruta de comunicación masiva llamada el “cuerpo calloso”. Que queramos pensar o crear, las dos mitades de nuestro cerebro trabajan juntas, todo el tiempo.

Este mito ha permitido a una generación de consultores de Recursos Humanos y en desarrollo personal subirse a una increíble ola de publicaciones y seminarios de los años 1990 al 2000.

Neuromito N ° 3: “Todo se juega en la primera infancia para aprender”

Según esta creencia errónea, es esencial aprender muchas cosas específicas antes de una cierta edad, porque tendremos una gran dificultad para hacerlo más tarde, o no podremos hacerlo en absoluto. “Todo ocurre entre los 3 y los 6 años”, eso es lo que este mito nos hace creer.

La plasticidad neuronal, o la capacidad del cerebro para remodelar, es más intensa a temprana edad, razón por la cual los niños aprenden tan rápido. Los períodos de aprendizaje óptimo se denominan “sensibles” o “críticos”. El aprendizaje es definitivamente posible más tarde, simplemente tomará más tiempo y será más difícil. El hombre está programado neurológicamente para aprender toda su vida, y esto es cierto incluso siendo más mayores.

Este artículo está basado en el libro “Neuro Learning: Neurociencia al servicio de la formación”, un libro muy rica en sabiduría que “constituye una hazaña pedagógica en la medida en que transforma un proceso eminentemente disruptivo en un grupo de nuevas posibilidades de aprendizaje”.

Fuente: Medjad, N., Gil, P., y Lacroix, P. (2017). Neuro Learning: Neurociencia al servicio de la formación. París: Eyrolles.

Joséphine Misson

Joséphine Misson

Josephine is marketing manager at Wooclap. Cupcake guru and chief happiness officer in her spare times, you will also find her stuffing her coworkers’ bellies with plenty of delicious treats.